Mis queridas princesas:
Hoy os escribo sobre un tema que me ha venido a la mente tras la noticia de que una amiga mía se casará el próximo año y es que me pregunto : ¿Quedan hombres de rodilla en tierra?
Últimamente se ha puesto de moda en el sector masculino. La idea de dejar de lado las propuestas románticas prefiriendo la omisión de las mismas.
Antes una chica joven soñaba con que su enamorado le pidiera salir, tal y como sucedía en las películas y que nos propusieran matrimonio de la forma más romántica y original posible.Pero eso era antes ¿ya no se lleva? ¿que piensan las mujeres de esto? Creo que el abanico de posibilidades es inmenso
Hoy día esas cosas no se suelen hacer, empiezas a conocer a alguien y ¿cuándo debeis identificaros como “pareja”? ¿cuál es el momento perfecto para acuñar ese estado en una relación? ¿por qué nos da tanto miedo identificarnos como tal? ¿qué es lo que nos da tanto miedo? ¿ y a ellos? ¿por qué no se expresan tal y como son?
¿Es la moda? ¿Nos da vergüenza?
Una encuesta hecha en la ciudad de Granada a mujeres de una edad comprendida desde los 20 a los 30 nos demuestra que un 89% de ellas apoyan fervientemente la idea de una pedida romántica frente un 2% que afirma que no le gustaría para nada y un 9% que se muestra indiferente ante el tema.
¿Qué les ocurre a los hombres de hoy y porqué no expresamos lo que sentimos? Supongo que es un conflicto de valores. No es que queramos una cursilería pero lo cierto es que nada nos seduce más que un hombre que tenga muy claro qué siente por nosotras y que se atreva a confersárnoslo demostrándolo día a día. Una buena demostración de este tipo es mucho más gratificante que un regalo caro por ejemplo.
Desde aquí reivindicamos la vuelta de esas tradiciones, de las propuestas formales y románticas y de la confianza en la pareja que es lo que más promociona este tipo de situaciones.
Os mando un besito mis queridísimas princesas.
domingo, 4 de septiembre de 2011
Tiempo de duración de una mala racha
Mis queridas princesas:
Hoy he recibido un mail de Silvia que me comenta que lleva una racha muy deprimida, y que suele recordar a un ser querido que se le fue hace poco y una ruptura amorosa que no le ha ayudado a superar un trance tan duro como ese.
He estado pensando en lo malo y lo bueno que es recordar, a menudo , no nos damos cuenta de lo perjudicial y gratificante que puede llegar a ser.
Es como volver a un estado de shock. No sabemos exactamente porqué hacemos eso o qué es lo que nos lleva a recordar todo aquello por lo que hemos pasado, quizás sea algo que se nos escapa de las manos.
Lo que nos diferencia de los animales es según dicen la capacidad de razonar, de establecer un lenguaje superior entre nosotros. Sin embargo, cuando estamos tristes por algún motivo. Solemos aislarnos y parece que nos martirizamos con el recuerdo de momentos que en su día fueron hermosos. En ese momento , nada nos diferencia de los animales, porque hasta la hormiguita más chica levanta la cabeza cuando se da cuenta de que un pie enorme va a pisotearla. Lo que quiero decir con esto es que los sentimientos “universales” son universales (valga la redundancia).
Volver a un estado pasado nos mezcla en una situación contradictoria de sentimientos, por un lado, la euforia ante un momento que llegó a hacernos gloriosos, pletóricos o simplemente felices y por otro, la angustia ante el realismo de que eso no volverá ya que pertenece a un pasado que debemos olvidar.
El conflicto emocional es doblemente peligroso, la irrealidad mezclada con la ilusión dejan volar la imaginación hacia límites insospechados.
Hay días que se consiguen olvidar estos recuerdos mediante una buena compañía, una llamada de teléfono a la amiga adecuada o simplemente un abrazo de un ser querido. Pero otros días es muy probable que no se llegue a superar, y la sensación odiosa de desengaño o tristeza acumulada es abismal. En ocasiones, es tan grande que no se pueden dejar a un lado un par de lágrimas con una tímida sonrisa al recordar aquello que nos hizo tanto sonreír.
Ante estos días, que tod@s tenemos no hay una solución determinada. Lo más seguro es que oigamos un “debes de olvidar esto, te hace daño” de una voz querida, pero aun no sabemos porqué no funciona y una se acuesta llorosa, seguramente escuchando las canciones más tristes que remuevan más aún tu dolor o viendo la película que más nos de que pensar.
Si, esta es una teoría empírica universal: “el ser humano es tonto de remate y además nos esforzamos por superar / desarrollar nuestra estupidez”, los animales al menos no conectan la TV para regodearse en su dolor, nosotros sí que lo hacemos, lloramos durante horas por cosas que no tienen arreglo, de repente nos asustamos y decidimos que ha llegado la hora de caernos un poquito.
En días como esos, hay dos soluciones. La primera es llorar todo lo que se puede y pensar que el día que llega va a ser mucho mejor. La segunda es subirse a unos tacones, maquillarse, verte guapa y subirse la moral dedicándonos a aquello que más nos guste hacer, desde quedar con unas amigas , cocinar algo que nos apetezca , irse de compras, retarnos en un trabajo pendiente, leer un buen libro o a irse a hacer footing.
Sinceramente, prefiero la segunda, pero tengo que reconocer que hay veces en los que solo te quedan fuerzas para la primera. No por ello se es más estúpida , ni débil, solo que a veces no puedes llegar a otra cosa y a quien hace todo lo que puede no se le debe pedir más.
Solo me queda animar a esta princesa que me ha escrito para decirle que tenga ánimo y que seguramente esta mala racha pasará. Se que esto es algo que ya habrá oído pero es totalmente cierto : el tiempo lo cura todo.
Por desgracia, para ello hay que esperar, pero cuando se cierra una puerta, se abre una ventana. Doy fe de ello.
Ánimo Silvia, si las princesas y yo te podemos ayudar a algo. Escríbenos.
Yo por lo pronto, hoy me despido. Os mando un beso princesas.
;)
Hoy he recibido un mail de Silvia que me comenta que lleva una racha muy deprimida, y que suele recordar a un ser querido que se le fue hace poco y una ruptura amorosa que no le ha ayudado a superar un trance tan duro como ese.
He estado pensando en lo malo y lo bueno que es recordar, a menudo , no nos damos cuenta de lo perjudicial y gratificante que puede llegar a ser.
Es como volver a un estado de shock. No sabemos exactamente porqué hacemos eso o qué es lo que nos lleva a recordar todo aquello por lo que hemos pasado, quizás sea algo que se nos escapa de las manos.
Lo que nos diferencia de los animales es según dicen la capacidad de razonar, de establecer un lenguaje superior entre nosotros. Sin embargo, cuando estamos tristes por algún motivo. Solemos aislarnos y parece que nos martirizamos con el recuerdo de momentos que en su día fueron hermosos. En ese momento , nada nos diferencia de los animales, porque hasta la hormiguita más chica levanta la cabeza cuando se da cuenta de que un pie enorme va a pisotearla. Lo que quiero decir con esto es que los sentimientos “universales” son universales (valga la redundancia).
Volver a un estado pasado nos mezcla en una situación contradictoria de sentimientos, por un lado, la euforia ante un momento que llegó a hacernos gloriosos, pletóricos o simplemente felices y por otro, la angustia ante el realismo de que eso no volverá ya que pertenece a un pasado que debemos olvidar.
El conflicto emocional es doblemente peligroso, la irrealidad mezclada con la ilusión dejan volar la imaginación hacia límites insospechados.
Hay días que se consiguen olvidar estos recuerdos mediante una buena compañía, una llamada de teléfono a la amiga adecuada o simplemente un abrazo de un ser querido. Pero otros días es muy probable que no se llegue a superar, y la sensación odiosa de desengaño o tristeza acumulada es abismal. En ocasiones, es tan grande que no se pueden dejar a un lado un par de lágrimas con una tímida sonrisa al recordar aquello que nos hizo tanto sonreír.
Ante estos días, que tod@s tenemos no hay una solución determinada. Lo más seguro es que oigamos un “debes de olvidar esto, te hace daño” de una voz querida, pero aun no sabemos porqué no funciona y una se acuesta llorosa, seguramente escuchando las canciones más tristes que remuevan más aún tu dolor o viendo la película que más nos de que pensar.
Si, esta es una teoría empírica universal: “el ser humano es tonto de remate y además nos esforzamos por superar / desarrollar nuestra estupidez”, los animales al menos no conectan la TV para regodearse en su dolor, nosotros sí que lo hacemos, lloramos durante horas por cosas que no tienen arreglo, de repente nos asustamos y decidimos que ha llegado la hora de caernos un poquito.
En días como esos, hay dos soluciones. La primera es llorar todo lo que se puede y pensar que el día que llega va a ser mucho mejor. La segunda es subirse a unos tacones, maquillarse, verte guapa y subirse la moral dedicándonos a aquello que más nos guste hacer, desde quedar con unas amigas , cocinar algo que nos apetezca , irse de compras, retarnos en un trabajo pendiente, leer un buen libro o a irse a hacer footing.
Sinceramente, prefiero la segunda, pero tengo que reconocer que hay veces en los que solo te quedan fuerzas para la primera. No por ello se es más estúpida , ni débil, solo que a veces no puedes llegar a otra cosa y a quien hace todo lo que puede no se le debe pedir más.
Solo me queda animar a esta princesa que me ha escrito para decirle que tenga ánimo y que seguramente esta mala racha pasará. Se que esto es algo que ya habrá oído pero es totalmente cierto : el tiempo lo cura todo.
Por desgracia, para ello hay que esperar, pero cuando se cierra una puerta, se abre una ventana. Doy fe de ello.
Ánimo Silvia, si las princesas y yo te podemos ayudar a algo. Escríbenos.
Yo por lo pronto, hoy me despido. Os mando un beso princesas.
;)
Ruptura nueva, vida nueva¿?
Mis queridas princesas:
La última vez os escribía sobre qué tipo de personas daban lugar a diferentes tipos de recuperación post-ruptura.
Enfrentarse a una nueva vida siempre es difícil, a mi personalmente no me gustan los cambios pero es cierto que no me asusta enfrentarme a aquello que me produce dolor. Lo cual lo veo una ventaja a mi favor. Pero si que es verdad que en el momento de la ruptura no se piensa en nada más que en todo los momentos que hemos vivido con la persona a la que amamos.
Hay gente que se recupera distrayéndose, disfrutando del día a día , saliendo de fiesta, otros se centran en el trabajo, otros en la familia, otros en encontrar a otra persona y otros simplemente se deprimen.
El problema es cuando se hace alguna de estas cosas todo el tiempo. Cuando se pasa por un trago como este lo mejor es hacerse a un lado y observar qué :
Primeramente se debe llorar . No es un error llorar, debemos desahogarnos, llorar hasta que no nos queden fuerzas, dedicar una tarde o una noche entera a lamentarnos . Pero cuidado , el tiempo de lamentarse acaba, porque no puede convertirse en un estado de permanencia.
Después, hay que ser conscientes de que debemos ser egoístas y que probablemente esa persona no merezca ninguna de nuestras lágrimas. Centrarse en el trabajo o en hacer aquello que nos produzca satisfacción es básico, acelera nuestro estado de independencia perdida y nos hace darnos cuenta de que somos autosuficientes y de que el mundo no se ha acabado, que no somos los primeros ni los últimos a los que van a hacer daño y que después de la tormenta viene la calma.
Rodearnos de la gente a la que queremos es un punto clave, ya que eso si que no es efímero y va a aligerar recuperación.
¿Qué diferencia hay entre los duelos de los hombres y de las mujeres? ¿Cómo sienten ellos la ruptura con un ser querido?
Personalmente, a pesar de todo lo que he leído en vuestros mails , creo que no somos tan diferentes. Puede que las mujeres seamos más idealistas con la forma de vivir una relación y tendamos más a pensar en qué va a ocurrir , pero la angustia ante una desilusión no entiende de sexos y creer en el amor, tampoco.
Os mando un besito princesas.
;)
http://www.youtube.com/watch?v=3pkWeWDn25I&ob=av2n
La última vez os escribía sobre qué tipo de personas daban lugar a diferentes tipos de recuperación post-ruptura.
Enfrentarse a una nueva vida siempre es difícil, a mi personalmente no me gustan los cambios pero es cierto que no me asusta enfrentarme a aquello que me produce dolor. Lo cual lo veo una ventaja a mi favor. Pero si que es verdad que en el momento de la ruptura no se piensa en nada más que en todo los momentos que hemos vivido con la persona a la que amamos.
Hay gente que se recupera distrayéndose, disfrutando del día a día , saliendo de fiesta, otros se centran en el trabajo, otros en la familia, otros en encontrar a otra persona y otros simplemente se deprimen.
El problema es cuando se hace alguna de estas cosas todo el tiempo. Cuando se pasa por un trago como este lo mejor es hacerse a un lado y observar qué :
Primeramente se debe llorar . No es un error llorar, debemos desahogarnos, llorar hasta que no nos queden fuerzas, dedicar una tarde o una noche entera a lamentarnos . Pero cuidado , el tiempo de lamentarse acaba, porque no puede convertirse en un estado de permanencia.
Después, hay que ser conscientes de que debemos ser egoístas y que probablemente esa persona no merezca ninguna de nuestras lágrimas. Centrarse en el trabajo o en hacer aquello que nos produzca satisfacción es básico, acelera nuestro estado de independencia perdida y nos hace darnos cuenta de que somos autosuficientes y de que el mundo no se ha acabado, que no somos los primeros ni los últimos a los que van a hacer daño y que después de la tormenta viene la calma.
Rodearnos de la gente a la que queremos es un punto clave, ya que eso si que no es efímero y va a aligerar recuperación.
¿Qué diferencia hay entre los duelos de los hombres y de las mujeres? ¿Cómo sienten ellos la ruptura con un ser querido?
Personalmente, a pesar de todo lo que he leído en vuestros mails , creo que no somos tan diferentes. Puede que las mujeres seamos más idealistas con la forma de vivir una relación y tendamos más a pensar en qué va a ocurrir , pero la angustia ante una desilusión no entiende de sexos y creer en el amor, tampoco.
Os mando un besito princesas.
;)
http://www.youtube.com/watch?v=3pkWeWDn25I&ob=av2n
En contra de nuestra voluntad
Queridas princesas:
Escribo acerca de un tema que me comentó Helena en el mail. La ruptura forzosa. Qué ocurre cuando se deja ir en contra de nuestra voluntad a alguien a quien amamos o qué pasa antes/después de ella.
Vereis como siempre es mejor centrarse en una experiencia personal. Hay cientos y cientos de relaciones. El problema es ese punto en el que te entregas tanto que nada ni nadie importa, ni siquiera el hecho de que se ha acabado.
¿Cuándo se debe de decir basta? O peor aún ¿qué hacer si te lo dicen cuando menos te lo esperas? El amor es el arma más peligrosa que existe, suele ser algo inexplicable e incontrolable. Si ayer analizamos los diferentes tipos de hombres con los que podemos toparnos, tenemos que decir que sería imposible las miles de frases que se utilizan para acabar una relación.
En un acto de mínima virilidad, androcentrismo, cobardía y culpabilidad una mujer puede escuchar mil cosas. Desde el “ no soy demasiado bueno para ti”, a el “no quiero hacerte daño”, “pienso que es mejor que nos demos un tiempo”, “en este momento no me encuentro bien, pero pronto lo estaré y volveremos a estar juntos”, “tu te mereces algo mejor”, “creo que estoy en un momento de mi vida raro”.
¿Qué es esto? ¿Qué clase de excusas patéticas se puede llegar a inventar un chico asustado? En muchos casos lo peor ya no es la horrible excusa que pongan, sino su comportamiento posterior.
Si no han sido capaces de decir “no te quiero” te puedes esperar cualquier cosa. No hay nada más odioso y burlesco que un cobarde.
A las mujeres evidentemente nos duele y nos enfada que alguien a quien amamos nos diga “ no te quiero” pero enfada mucho más las excusas deplorables que algunos hombres son capaces de inventar para no dar la cara. Si nos dicen algunas de las anteriores frases el estado de enamoramiento en el que estamos y que nos deja las neuronas echas polvo , nos impide ver la realidad y nos aferramos a que todo ha sido un problema tonto que se va a resolver con brevedad. Pero no es así .A una amiga mía hace poco la dejaron por mensaje. No hay nada menos honroso que eso, me encontraba con mi amiga en plena tarde de compras para animarla de su pelea con su novio desde hace tres años, cuando entre lágrimas me comunicó un sms con la frase “ Te quiero más que a nada en este mundo, pero en este momento deberíamos alejarnos un tiempo”. ¿Un tiempo? A ver en ese momento tú, al pasar unos días (que ves sufrir a tu amiga , la cual te mira con ojos implorantes pidiéndote una solución que sabes perfectamente que no existe) tienes ganas de matarlo. Te das cuenta desde fuera que es una barbaridad, una excusa barata que no tiene ningún fundamento y tu amiga sin embargo busca miles de motivos por lo que se ha podido desencadenar un problema que seguro que tiene solución.
Mi querida amiga, no esperes más junto al teléfono , ni esperes una solución que lo arregle todo. Cuando alguien te quiere de verdad no pueden pasar más de una semana y media enfadado. Él tiene claro que quiere dejarlo , pero no sabe cómo decirte qué siente porque realmente tú no le has dado ningún motivo para ello. Simplemente es una persona inestable que no sabe lo que quiere y que va a pagar contigo su inseguridad.
Si somos capaces de decir te quiero ,¿ porqué no somos capaces de decir no te quiero? Se trata de sinceridad y de lealtad ¿no? Supongo que es miedo al rechazo o a que nos juzguen o realmente nos damos cuenta de que queremos a esa persona pero no lo suficiente como para seguir adelante. Pero no es justa la mentira. Al ver a mi amiga tan desconsolada, me di cuenta de que el problema en sí ya no era “ no te quiero” sino la incertidumbre de no saberlo con certeza. Los hombres y las mujeres tenemos una facilidad inconsumable por hacernos daño y no somos capaces de darnos cuenta de que en muchos casos una verdad bien dicha puede ayudar más que una mentira piadosa. Porque estas mentiras piadosas dan lugar a que la imaginación vuele y que el corazón rehuya de creer aquello a lo que se ha entregado.
El problema de las relaciones es ese estado de dependencia que se crea. Llega un momento en el que el miedo puede congelar nuestros sentidos porque hemos imaginado nuestro mundo alrededor del mundo de esa persona , que en ocasiones es inventada por nosotros. Tendemos a idealizar a las personas siendo algo erróneo. Pero supongo que es algo que no se puede evitar. Se empieza algo con tal ilusión que a veces pensamos que es una relación que no va a acabar nunca y no estamos preparados para ese tipo de golpes.
A las personas que estamos alrededor y que hemos vivido en algún momento algo parecido solo nos queda, estar al lado y consolar como se puede a ese ser querido que tanto nos importa.
Cuando se ha observado que realmente no hay solución, se pasa de justificar a la pareja, a echarse la culpa a uno mismo, y luego se baja de esa especia de “altar” al que teníamos subido al ser amado. Después nos culpamos por no habernos dado cuenta antes de la situación y finalmente, se pierde la esperanza. Este es el momento más angustioso, porque se ha perdido esa ilusión por arreglar lo sucedido y uno se da cuenta de que ha perdido el tiempo al lado de esa persona que ni siquiera nos merece. La autoestima baja hasta puntos insospechables, la voz de una amiga que te dice que no estás sola y que ella pasó también por algo así y que se supera, es algo crucial. En esos momentos nuestro mundo se hunde y nosotros ya no pasamos a un 2º plano, sino a un 3º o 4º y solo nos centramos en cuándo se dejará de sentir el dolor. Mi amiga se encuentra en este punto básicamente.
Eso me da que pensar. Hay diferentes tipos de afrontar este problema. Según el carácter o según la forma de ver la vida. Pero eso lo voy a dejar para mañana, aún tengo que llamar a una desconsolada amiga que no puede dormir. Y eso es lo primero.
Os mando un besito princesas.
;)
http://www.youtube.com/watch?v=9BMwcO6_hyA&ob=av2e
Escribo acerca de un tema que me comentó Helena en el mail. La ruptura forzosa. Qué ocurre cuando se deja ir en contra de nuestra voluntad a alguien a quien amamos o qué pasa antes/después de ella.
Vereis como siempre es mejor centrarse en una experiencia personal. Hay cientos y cientos de relaciones. El problema es ese punto en el que te entregas tanto que nada ni nadie importa, ni siquiera el hecho de que se ha acabado.
¿Cuándo se debe de decir basta? O peor aún ¿qué hacer si te lo dicen cuando menos te lo esperas? El amor es el arma más peligrosa que existe, suele ser algo inexplicable e incontrolable. Si ayer analizamos los diferentes tipos de hombres con los que podemos toparnos, tenemos que decir que sería imposible las miles de frases que se utilizan para acabar una relación.
En un acto de mínima virilidad, androcentrismo, cobardía y culpabilidad una mujer puede escuchar mil cosas. Desde el “ no soy demasiado bueno para ti”, a el “no quiero hacerte daño”, “pienso que es mejor que nos demos un tiempo”, “en este momento no me encuentro bien, pero pronto lo estaré y volveremos a estar juntos”, “tu te mereces algo mejor”, “creo que estoy en un momento de mi vida raro”.
¿Qué es esto? ¿Qué clase de excusas patéticas se puede llegar a inventar un chico asustado? En muchos casos lo peor ya no es la horrible excusa que pongan, sino su comportamiento posterior.
Si no han sido capaces de decir “no te quiero” te puedes esperar cualquier cosa. No hay nada más odioso y burlesco que un cobarde.
A las mujeres evidentemente nos duele y nos enfada que alguien a quien amamos nos diga “ no te quiero” pero enfada mucho más las excusas deplorables que algunos hombres son capaces de inventar para no dar la cara. Si nos dicen algunas de las anteriores frases el estado de enamoramiento en el que estamos y que nos deja las neuronas echas polvo , nos impide ver la realidad y nos aferramos a que todo ha sido un problema tonto que se va a resolver con brevedad. Pero no es así .A una amiga mía hace poco la dejaron por mensaje. No hay nada menos honroso que eso, me encontraba con mi amiga en plena tarde de compras para animarla de su pelea con su novio desde hace tres años, cuando entre lágrimas me comunicó un sms con la frase “ Te quiero más que a nada en este mundo, pero en este momento deberíamos alejarnos un tiempo”. ¿Un tiempo? A ver en ese momento tú, al pasar unos días (que ves sufrir a tu amiga , la cual te mira con ojos implorantes pidiéndote una solución que sabes perfectamente que no existe) tienes ganas de matarlo. Te das cuenta desde fuera que es una barbaridad, una excusa barata que no tiene ningún fundamento y tu amiga sin embargo busca miles de motivos por lo que se ha podido desencadenar un problema que seguro que tiene solución.
Mi querida amiga, no esperes más junto al teléfono , ni esperes una solución que lo arregle todo. Cuando alguien te quiere de verdad no pueden pasar más de una semana y media enfadado. Él tiene claro que quiere dejarlo , pero no sabe cómo decirte qué siente porque realmente tú no le has dado ningún motivo para ello. Simplemente es una persona inestable que no sabe lo que quiere y que va a pagar contigo su inseguridad.
Si somos capaces de decir te quiero ,¿ porqué no somos capaces de decir no te quiero? Se trata de sinceridad y de lealtad ¿no? Supongo que es miedo al rechazo o a que nos juzguen o realmente nos damos cuenta de que queremos a esa persona pero no lo suficiente como para seguir adelante. Pero no es justa la mentira. Al ver a mi amiga tan desconsolada, me di cuenta de que el problema en sí ya no era “ no te quiero” sino la incertidumbre de no saberlo con certeza. Los hombres y las mujeres tenemos una facilidad inconsumable por hacernos daño y no somos capaces de darnos cuenta de que en muchos casos una verdad bien dicha puede ayudar más que una mentira piadosa. Porque estas mentiras piadosas dan lugar a que la imaginación vuele y que el corazón rehuya de creer aquello a lo que se ha entregado.
El problema de las relaciones es ese estado de dependencia que se crea. Llega un momento en el que el miedo puede congelar nuestros sentidos porque hemos imaginado nuestro mundo alrededor del mundo de esa persona , que en ocasiones es inventada por nosotros. Tendemos a idealizar a las personas siendo algo erróneo. Pero supongo que es algo que no se puede evitar. Se empieza algo con tal ilusión que a veces pensamos que es una relación que no va a acabar nunca y no estamos preparados para ese tipo de golpes.
A las personas que estamos alrededor y que hemos vivido en algún momento algo parecido solo nos queda, estar al lado y consolar como se puede a ese ser querido que tanto nos importa.
Cuando se ha observado que realmente no hay solución, se pasa de justificar a la pareja, a echarse la culpa a uno mismo, y luego se baja de esa especia de “altar” al que teníamos subido al ser amado. Después nos culpamos por no habernos dado cuenta antes de la situación y finalmente, se pierde la esperanza. Este es el momento más angustioso, porque se ha perdido esa ilusión por arreglar lo sucedido y uno se da cuenta de que ha perdido el tiempo al lado de esa persona que ni siquiera nos merece. La autoestima baja hasta puntos insospechables, la voz de una amiga que te dice que no estás sola y que ella pasó también por algo así y que se supera, es algo crucial. En esos momentos nuestro mundo se hunde y nosotros ya no pasamos a un 2º plano, sino a un 3º o 4º y solo nos centramos en cuándo se dejará de sentir el dolor. Mi amiga se encuentra en este punto básicamente.
Eso me da que pensar. Hay diferentes tipos de afrontar este problema. Según el carácter o según la forma de ver la vida. Pero eso lo voy a dejar para mañana, aún tengo que llamar a una desconsolada amiga que no puede dormir. Y eso es lo primero.
Os mando un besito princesas.
;)
http://www.youtube.com/watch?v=9BMwcO6_hyA&ob=av2e
Veranos cambiantes
Queridas princesas:
Hoy he estado reflexionando sobre mi verano, sobre las diversas opiniones que las mujeres nos generamos de él. Probablemente sea un elemento que nos una en los diferentes lugares del mundo. Las mujeres hemos sido realmente acalladas por un sistema androcentrista que nos obliga a entrar en un rol difícil, porque para ser respetadas laboralmente debemos mostrarnos insensibles a nuestro contexto personal y a su vez debemos conservar una feminidad atrayente. Además, nos es difícil demostrar lo que sentimos y a menudo solemos justificar todos aquellos ideales masculinos que nos hacen pensar que los hombres no nos entienden. Quizás sea la falta de madurez o quizás sea la cultura en la que hemos vivido ¿realmente queremos ser salvadas por un príncipe? ¿es ese príncipe azul? ¿qué ocurre si ese príncipe no cumple con las expectativas adecuadas? ¿realmente no nos entienden los hombres?
¿Qué ocurre si somos nosotras las que no les dejamos claro qué es lo que queremos?¿Entienden los hombres cómo nos hacen sentir muchas veces?
Experiencias recientes, demuestran que los cuentos de princesas inculcan una metodología totalmente errónea sobre qué , cuándo y porqué esperamos un príncipe azul.
El problema llega cuando ese príncipe al que hemos encontrado nos demuestra que no llega ni a igualarse ni a la suciedad de la suela de nuestros tacones.
El echarse las culpas de esto es una de las formas más estúpidas que tenemos las mujeres de martirizarnos por un hombre y lo que a ellos les da pie para la reconquista (cuando esta llega). Hay mujeres que con tal de no estar solas son capaces de aguantar cualquier cosa , limitarse en el peor de los sentidos. Podemos empezar desde no ponernos ese vestido que tanto nos gusta a evitar esos tacones que nos vuelven locas .
Unos tacones, regla de oro para cualquier mujer ¿cómo demonios se puede renunciar a los tacones? Es lo más sagrado que una mujer puede llegar a hacer por un hombre, es como tener un vale para comprar cualquier cosa de la joyería más cara de Madrid y cambiarlo por bisutería de mercadillo de barrio. Sin embargo lo hacemos, porqué no es algo que sea comprensible pero lo hacemos. Toda mujer enamorada ha sido capaz de alguna barbaridad de este tipo por un hombre, como digo, hoy son unos tacones, mañana es el maquillaje, pasado es dejar de salir de compras con las amigas...
Todas caemos en un rol cósmico que no nos deja avanzar en nuestra vida normal...o sí ¿porqué digo que si? No me he vuelto loca, simplemente el hecho de verse en unos tacones más altos de la cuenta puede conllevar a disputas variadas. Él no se sentirá a gusto si tiene que ponerse de puntillas para darle un beso a su novia, y bueno chicas reconozcámoslo, no queda bonito, ni nada por el estilo, pero tomamos la decisión de guardar esos tacones que nos poníamos sin dudar cuando salíamos de fiesta para cambiarlos por unas sandalias muy cómodas. Simplemente es algo que nosotras aceptamos y sí son cómodas, pero no son bonitas, ni estilizan nada.
Bueno y exactamente igual al revés, el caso de las chicas que nunca han llevado tacones, simplemente porque no les gusta hacerlo y cuando empiezan a salir con un chico se ven obligadas a llevarlos, ya que él “las ve mejor” y eso pasa de producirse en una cita casual a diario.
Ese es el problema, que las chicas asumen el papel de que han de gustarles a ellos y deben de verse bonitas para ellos, por eso unos días antes de la cita no se toman bebidas con gas , que aumenta el volumen de la barriga o te compras ese vestido con el que crees que se le “va a caer la baba”.
Sin embargo eso luego no ocurre y el resultado es que te has pasado días privándote , metida en un vestido que no te deja respirar , con unas sandalias que te hacen una figura horrorosa o con unos zapatos de tacón que te están machacando los pies.
El problema está en la auto-confianza en la asimilación del rol de princesa disney que no somos. DEMONIOS NO SOMOS BARBIES!!! Somos mujeres de carne y hueso que sufren cuando no se las valora.
Qué saben ellos de lo que te ha costado salir ese día (quizás hasta una pelea con tu jefe/familia/ mejor amig@), de qué has tenido que hacer para reunir el dinero necesario, o de porqué no estás en vaqueros y camiseta como es normal y estás totalmente “emperifollada”. Ellos no prestan atención a esas cosas, se dedican a observar si ese vestido te hace un buen culo y de si la cosa va a mejorar los próximo días ( si es que tienen interés en ti, claro...)
Con todo esto no digo que todos sean iguales (nosotras no lo somos) o que todos sean malos/ buenos solamente digo, que vivimos en una sociedad que nunca apoyará a la mujer como persona autosuficiente sino como elemento de apoyo al masculino, lo cual es un lastre que ya deberíamos haber superado.
Porque todas tuvimos un día el sueño de ser queridas y de querer tal y como pensábamos que había que amar.
Creo que estoy en lo cierto, pero como siempre acepto todas vuestras propuestas.
Os mando un besito princesas.
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